We love el cine mudo

Viaje a la luna

Sin palabras. Solo imágenes y, tal vez, música. Así me expreso yo. Soy el cine mudo. Soy el origen del cine.

El regador regado

Algunos me tachan de aburrido pero, ¿cómo voy a ser yo aburrido cuando empecé siendo un puro entretenimiento, un modo de hacer reír y llorar a la gente, de hacerles vivir emociones condensadas en muy poco tiempo, como las novelas, como el teatro?

The Great Train Robbery

El chico

Luego, claro, pude incorporar también la reflexión, como las novelas, como el teatro.

Buster Keaton

Describir un paisaje, mostrar las sutilezas psicológicas de un personaje, hacer sentir miedo y peligro y emoción al espectador.

El séptimo cielo

Yo mismo, de tanto no hablar, acabé desarrollando un lenguaje propio, un lenguaje puramente visual.

Griffith The birth of a nation

Descubrí el montaje.

Aprendí que acercarme a un objeto me permitía decir que ese objeto era importante: podía ofrecer una información crucial al espectador, incluso crearle unas expectativas para prepararlo para lo siguiente o para luego sorprenderlo con otra cosa. Algo inesperado, incluso surrealista.

À propos de Nice, Jean Vigo

A propósito de Niza

Puede darme cuenta de que mostrar solo el rostro de una persona no significaba necesariamente que ésta hubiese sido decapitada, sino que, por el contrario, dejaba ver mejor lo que expresaban su boca, sus ojos. Concentraba la atención. Podía dar miedo, podía dar pena, ver lo bella que era una mujer o lo fea que era una bestia. Podía hacer reír.

Sunrise

Lo mismo con las manos. En las de un asesino, las viles intenciones. En las de un trabajador, el efecto en ellas de su dura jornada. Y puede mostrar justo después de esas manos a todos los trabajadores a la vez, para señalar que son muchos, que todos comparten las mismas condiciones de trabajo.

Sinfonía de una gran ciudad

Berlín, escena

Sí, vi que podía ser crítico sin tener que usar palabras. Vi que podía transmitir ideologías. Comunistas, capitalistas… El cine empezó a fabricar mensajes además de sueños.

La madre de Pudovkin

Pudimos hacer documentales, registrar los detalles del día a día, de las profesiones, de los lugares… desde la navegación por un río hasta la vida de los esquimales, pasando por los ajetreos de una gran ciudad como Berlín.

Berlín Sinfonía de una gran ciudad

Fotograma de Sinfonía de una gran ciudad

Podía hacer poesía,

ilustrar una sinfonía de lluvia.

Y todo eso sucedió sin necesidad de grabar el sonido real.

Esa es mi historia. Una historia casi olvidada. Décadas de aprendizaje que quizá (o quizá no) se perdieron (¿para siempre?) con la llegada del sonoro.

L'Atalante

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