We Love Vampiros

Only lovers left alive

Los vampiros fuimos creados para protagonizar películas. Bien es cierto que nacemos de la literatura, pero, perdurables como somos, ya sabíamos que con perdón de Bram Stoker nuestro momento estelar iba a ser en la gran pantalla. Es por motivos estéticos más que argumentales: nuestra palidez elegante, que contrasta con el rojo de la sangre que nos atrae, da pie a crear magníficas composiciones visuales. Además, nuestro gusto es exquisito y, como llevamos muchos años sobre el planeta, nos hemos quedado con los objetos más preciosos, desde ropa hasta mobiliario antiguo.

Drácula de Coppola

Raramente verás a un vampiro vestido de cualquier manera. Las camisetas no son lo nuestro, a no ser que busquemos ser muy originales. Un batín de seda en cambio, unos brocados, un estilo oriental, colores ocres y oscuros… mmmm eso sí que nos va.

Helado de sangre

Resulta muy interesante vernos pasar frente a un espejo que no nos refleja, aunque se trata de un recurso que algunos cineastas desdeñan. Como Jim Jarmusch, que nos ha tomado como metáfora de una humanidad lúcida y culta frente a unas masas de zombies que no saben lo que hacen, desde destruir el planeta a colocar los cables de la red eléctrica de cualquier manera. Así no hay quien disfrute de ser inmortal.

vampira Coppola

Viajar, siendo vampiro, puede resultar atractivo y muy peligroso. Estamos muy limitados por el horario, claro, somos extremadamente pálidos y el sol nos quema y nos destruye -eso nos sucede desde el Nosferatu de Murnau.

Nosferatu de Murnau

Así que, para cruzar los mares, algunos, como Coppola, eligen el método tradicional del ataúd en un barco (podemos viajar en forma de cadáver como un paquete expres). Otros, como Jarmusch, nos ponen a volar en primera clase, eso sí, obligándonos a soportar engorrosas escalas para lograr viajar sólo de noche (de Detroit a Tánger parando en Madrid) . En otros casos disponemos de carruajes y de fieles sirvientes que nos traen y nos llevan sin demasiado ajetreo. O incluso los hay que dejan de lado el tema de la oscuridad y nos ponen a tomar el sol con unas simples gafas, aunque brillemos como una joya de Swarovski.

entrevista con el vampiro

Nuestros movimientos también son muy atractivos para el cine. Nuestra forma de desplazarnos no es como la humana. Somos rápidos, realizamos aceleraciones extrañas (aunque ninguno corremos tan raro como Nosferatu), con una gran sincronización y a toda velocidad. Tanta, que podemos movernos por el techo sin problemas.

vampiros Vlad y Elisabetta

Transilvania, castillos, candelabros, voluptuosidad, pérdida de voluntad, colmillos que se clavan en tu cuello… ¿Te damos miedo? Tampoco es para tanto. En ocasiones matamos, pero en otras te podemos dar la vida eterna, si eso es lo que quieres: no envejecerás. Además, somos fuertes, sí, pero nos acompaña una languidez y una necesidad de sangre que nos hace a veces muy débiles y dependientes. Necesitamos a los humanos. La sangre de rata, o la de mosca, no es tan buena. En ocasiones, incluso creemos en el amor eterno y estamos dispuestos a cruzar océanos de tiempo para encontrarlo.

dracula de Bram Stoker Coppola

Somos muy educados y pedimos siempre permiso. Podemos seducirte, pero jamás vamos a forzarte. Eso sí, si nos dejas entrar, entraremos.

Let me in

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