We Love Nuns

Borzage monja

Soy una monja en una película bélica. Por alguna razón, casi siempre que el cine muestra mi vida, me encuentro en una situación de guerra. Tal vez porque, en esos casos, es imprescindible pasar a la acción e involucrarse en la lucha de la sociedad, que es cuando una monja y sus valores tienen la mejor ocasión de brillar.

Nuns Till we meet again

Soy ideal para los melodramas románticos. El gran Frank Borzage, pionero en el género, bien lo sabe. Por eso me mostró en su bella Till We Meet Again, una película rodada en plena Segunda Guerra Mundial en la que un piloto abatido con información vital para los aliados logra cruzar la Francia ocupada gracias a la ayuda que le doy, sin contarle que soy monja.

Till we meet again

Él, a cambio, me ayuda a mí a entender que no todos los hombres son crueles, que no todos pegan a sus mujeres como lo hacía mi padre. Me habla de su matrimonio y siento el amor que comparten. Borzage es un romántico idealista, cierto.

nuns Till we meet again

No te dejes engañar por mi inmaculado uniforme; soy luchadora, soy guerrera. Soy misionera. No se me caen los anillos si tengo que arremangarme el hábito y soy capaz incluso de atravesar un río de noche y con el agua helada.

Siete mujeres

Soy fuerte porque estoy acostumbrada a vivir sin casi nada, entre paredes frías y desnudas. Soy fuerte porque creo en la comunidad de la que procedo y porque lucho, al fin y al cabo, en el bando de los buenos. No suelo tratar con hombres, pero me veré obligada a ello por las circunstancias, y del encuentro saldrá siempre algo nuevo.

hepburn historia de una monja

Si tengo que escapar, lo haré. Si tengo que fingir ser una mujer normal, dejaré de lado el hábito. Si hay que poner en riesgo mi vida para salvar la de muchos, también estoy dispuesta a ello. He sido entrenada para ser generosa; para el sacrificio. Por eso tengo madera de heroína. También fui preparada para ser humilde. Y célibe.

Solo Dios lo sabe

Si lucho al lado de un hombre bueno, con valores semejantes a los míos, es muy probable que surja una atracción entre nosotros. Estoy entregada al amor, así que esto, según cómo se mire, tampoco es un pecado.

La reina de África

 

Sonrisas-y-lagrimas

Puedo ser una misionera beata y hermana de un predicador o una novicia, que es una buena forma de ser casi-monja pero salirse luego del convento para formar una familia o hacerse cargo de unos niños huérfanos, algo para lo que ciertamente también estoy preparada.

También puedo engañarte. Fingir que soy una monja. Resulta fácil con un hábito. En ese caso, no hay duda, soy una prostituta; una fantasía erótica masculina, o de Don Siegel.

Dos mulas y una mujer

Y es que ser monja en el cine tiene su qué. Tanto que hasta la elegante Audrey Hepburn lo quiso probar en dos ocasiones.

nuns_deunamonja

Robin y Marian

 

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