We love King Kong

Si los monos caen bien a todo el mundo, imagínate yo, que soy un mono gigante. Soy King Kong, y hago lo que quiero. Bien es cierto que vivo en una isla perdida donde no ha llegado la civilización. Soy parecido a un dragón de cuento; para calmar mi ira, los indígenas me ofrecen una de sus doncellas.

King Kong en blanco y negro

Y vivía feliz y tranquilo en mi isla rodeado de otras bestias salvajes que no me molestaban lo más mínimo. Pero no contaba yo con esa rubia. Bella, delicada, sexy, con ese vestido tan… ah, ni siquiera sé cómo describirlo. Todo en ella era sutil. Todo lo contrario que yo. Todo lo contrario que esta selva en la que he vivido siempre.

Naomi Watts en King Kong

No sé si fue lo que llaman fascinación o si fue amor, pero caí en sus pequeños brazos, perdido para siempre. Por su culpa tuve que abandonar las rocas, las palmeras, las fascinantes carreras de dinosaurios (¡podría pasarme horas viendo cómo persiguen al equipo del rodaje por el desfiladero!), las arañas venenosamente terribles y, en fin, la calma de esta tierra.

Persecución en King Kong

Me subieron a un barco, una cáscara de nuez que me llevó a otro tipo de isla: Manhattan. Si aquello es civilización, que paren, que yo me apeo. No me gustó nada. La delicadeza de mi dama rubia no existía apenas allí. Bueno, tal vez algunos edificios estaban bien diseñados, pero desde luego no me encontraba bien convertido en un espectáculo de circo.

King Kong de 1933 en el circo

¿Acaso a alguien le gustaría convertirse en una atracción, en un mono de feria? ¿Siendo como fui rey de mi isla? ¡Menuda humillación! Y eso que sé que Peter Jackson me adora…

King Kong Peter Jackson

Por eso huí, y me fui a lo más alto. Ya que no podía escapar por mar o por tierra, lo haría hacia arriba, escalando ese edificio como si escalara las montañas, las cascadas, los árboles milenarios. Con ella. Ella tenía que venir conmigo, teníamos que volar juntos de ese lugar que no la merecía.

King Kong en el empire state

Pero yo sabía que lo nuestro era imposible (¿será posible que prefiera a ese larguirucho?), y que, en lo alto del Empire State Building, no podríamos construir nada nuestro.

king kong ataque avionetas

Sé que era el final de una escapada. Pero aún así lo hice. Lo hice por mí y por ella. Por lo que sentía. Por un ideal de felicidad y de belleza.

Mirada de King Kong

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